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Acercarnos a una consulta psicológica suele ser un paso difícil ya que lo  primero que necesitamos vencer es el prejuicio social sobre la psicología, prejuicio que hemos interiorizado y que se manifiesta con ideas del tipo: ¿para qué?, si a mí nadie me puede ayudar, si yo soy así, si yo solo puedo, etc.  En una sociedad que se hace cada vez más individualista nos olvidamos que somos seres sociales y que nos necesitamos los unos a los otros, que podemos buscar apoyos, ayuda y también, cómo no, enriquecimiento personal.  Cada paso que damos hacia nuestro bienestar y el de los que nos rodean merece un gran aplauso y sinceras felicitaciones.

Los motivos por los que una persona toma la decisión de buscar la ayuda profesional de una psicóloga pueden ser muchos y muy diferentes, pero yo me voy a atrever a decir que hay uno común a todas: desde lo profundo de nuestro ser intuimos que podemos hacer algo para ser mejores personas, enfrentando nuestras experiencias vitales con una actitud positiva hacia nosotros y hacia los que nos rodean.

La consulta psicológica puede ser un camino hacia el encuentro con valores personales que desconocíamos o que habíamos encerrado en el armario de “para otro día”.  Y quizá sea hoy el día de abrir y desempolvar aquello que llamamos personalidad, de tirar los viejos patrones que nos mantienen encerrados en círculos viciosos de rutina, tristeza, ansiedad, desesperación, miedo, angustia, frustración,… ¡y recuperar o crear un movimiento hacia la alegría, el equilibrio, la armonía, el amor,…!